Negociar el desacuerdo

Se da la circunstancia de que las dos personas que me han enseñado Negociación han sido de origen catalán. Si se aplica el microscopio al acuerdo alcanzado en Cataluña por Artur Mas y Oriol Junqueras para convocar elecciones autonómicas el 27 de septiembre de 2015 hay varias lecciones que sacar. La primera es que, dada la situación de bloqueo alcanzada, las partes han recurrido a una técnica sencilla pero que no es obvia a primera vista: pactar sus desacuerdos. Mas quería una lista soberanista conjunta, la lista del president, y Junqueras se negaba. A cambio, ERC quería una convocatoria inmediata. Al final, ni para ti ni para mí.

Conscientes de que la falta de acuerdo debilitaba el campo soberanista -por lo que era perjudicial para ambos-, pactar los desacuerdos era lo más lógico. Para ello se identifican y se aíslan los puntos de fricción que hacen competitiva la negociación, neutralizándolos, y se sigue adelante con el proceso. Esto conduce a un nuevo escenario: la negociación creativa.

Aparentemente Mas ha conseguido más cosas (apoyo presupuestario y aplazamiento electoral) que Junqueras, pero éste se sentía más amenazado por la irrupción de Podemos en Cataluña que podría atraerse al progresismo catalanista (que antes coexistía con el catalanismo progresista en el PSC) que últimamente había depositado sus simpatías en Esquerra. Pero estas consideraciones exceden de la intención de este apunte que no quiere ser un análisis minucioso de la coyuntura catalana.

Una segunda lección es que la técnica negociadora empleada por CiU y ERC delata una de las características más llamativas de la política catalana, que es su propensión a considerar que todo es negociable. Éste es precisamente uno de los factores que ha propiciado el desacuerdo de Mas con Mariano Rajoy. Para el presidente del Gobierno no todo es negociable y la Constitución marca una línea roja.

No sólo se negocia directamente, hablando o intercambiando documentos, también se negocia con gestos y con omisiones. De hecho, hay formas invisibles y casi irracionales de negociar. Lo importante es que no se rompa el diálogo y una de las posiciones se encastille, porque entonces todos pierden: el que busca algo y el que lo tiene. Si el diálogo se rompe, la responsabilidad no es de una sola de las partes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s