‘Leones contra dioses’, sus 4 sesgos y las 4 etapas de la crisis

La amenaza de nevada, el frío y la seductora invitación de los amigos de UPyD a manifestarse en la Puerta del Sol para exigir la dimisión de Mariano Rajoy conspiraban contra la presentación de Leones contra dioses en la Fundación Rafael del Pino el lunes 19 de enero.

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Pese a mis requiebros y advertencias climatológicas, no estaba claro que vinieran a verme.

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Al final, la respuesta del público -y ¿por qué no decirlo?, de los amigos del autor del libro- fue excepcional, como se puede apreciar en la foto.

Así lucía el auditorio de la Fundación Rafael del Pino para la presentación de 'Leones contra dioses'

Un aliciente extra fue que el autor ofreció por la red social Twitter que todos aquellos que se sintieran agraviados por el libro podrían asistir a la presentación y abofetearle si sentían ganas de ello. Lo cierto es que sólo uno lo hizo -el ex ministro Miguel Sebastián, uno de los presentadores que invitó el autor-, y lo hizo no como agraviado, sino en nombre de otra persona (el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero), pero lo hizo con brillantez y sin recurrir a la fuerza física.

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Las siguientes son, en el mismo orden en que se produjeron, las intervenciones del autor, la del ex ministro Miguel Sebastián y un resumen de notas tomadas por mí de las palabras del ministro Luis de Guindos. Antes intervinieron brevemente María del Pino, presidenta de la Fundación Rafael del Pino y anfitriona del acto, y Ramón Perelló, editor de Península/Atalaya, quienes presentaron a los invitados y la obra.

(Si lo prefiere puede ver el vídeo del acto completo pinchando aquí).

INTERVENCIÓN DE JOHN MÜLLER

Quiero dar las gracias a Luis de Guindos y Miguel Sebastián por estar aquí. Cuando creamos el suplemento Mercados de El Mundo, el actual director, Casimiro García-Abadillo y varias personas más estuvimos discutiendo sobre quiénes queríamos que fueran los columnistas estrella del  suplemento. Escogimos a Miguel y a Luis. No podíamos imaginar que ambos acabarían siendo ministros en dos gobiernos de signo opuesto. Así que puedo decir con gran orgullo que el suplemento Mercados, fundado en noviembre de 2007, ha dado más ministros a España en sus siete años de vida que muchas de las 50 universidades públicas que hoy tenemos.

Leones contra dioses es la crónica analítica de la etapa en que la prima de riesgo nos fue familiar en España. Abarca desde enero de 2010, cuando España es identificada con el riesgo griego debido al abultado déficit que habíamos generado, hasta el 18 de enero de 2013, día en que se publica que el tesorero del PP tenía varios millones de euros en cuantas secretas de Suiza. En ese momento afloran nuevas primas de riesgo: el desafío soberanista en Cataluña, la corrupción que alcanza a la estructura del partido en el Gobierno y Podemos, que todavía estaba en la fase de inquietudes sociales post 15-M.

Estas fechas enmarcan un proceso de grandes rectificaciones. La primera es la de Zapatero, cuando cae del caballo del keynesianismo. Después le seguirá Rajoy con el primer ajuste fiscal de diciembre de 2011, cuando dirá que no se esperaba lo que había encontrado y que alcanzará su punto más dramático en el famoso discurso del “no podemos elegir”, de julio de 2012, a mi juicio uno de las intervenciones clave nuestra historia moderna.

La prima de riesgo ha sido el principal agente reformista de nuestra historia democrática. Zapatero hizo al final más recortes que reformas dentro de su periodo y muchas de ellas al final se revelaron insuficientes. Rajoy, en cambio, ha hecho más reformas que recortes en su mandato, pero a partir de 2013 la intensidad reformista se detuvo y llevamos casi dos años administrando cambios muy menores.

Quiero destacar que Zapatero, pese a los condicionantes que padecía, nos legó una reforma constitucional que hasta hoy se sigue debatiendo en el seno del PSOE como un legado envenenado. Esta es una discusión ociosa. Primero, porque lo que dispone esa reforma ya ha sido incorporado a los tratados europeos. Aunque reformáramos la Constitución para liquidar el artículo 135, también habría una regla de déficit y gasto europea que cumplir.

En segundo lugar, frente a los que piden una reforma constitucional o la apertura de un proceso constituyente, quiero subrayar que éste estaría totalmente condicionado por nuestra pertenencia a la Unión Europea. No es lo mismo redactar una Constitución desde cero durante una delicada transición en medio de la GuerLEONES CONTRA DIOSES Müllerra Fría -donde los antecedentes básicos son históricos y técnicos, y los condicionantes históricos y políticos- que hacerlo dentro del entorno jurídico que ya ha definido la actual Unión. Redefinir el pacto constitucional español dentro de la UE sería extraordinario, y digo extraordinario por lo novedoso que sería desde el punto de vista de la técnica constitucional. Creo que se ha puesto poco énfasis en este detalle sobre el contexto en que se desarrollaría tal modificación. De hecho, pienso que a muchos actores de la vida política española realmente no les merece la pena iniciar un proceso reformista o constituyente bajo estas condiciones y buscarán sacar al país del proyecto europeo que a  mi parece que es el único proyecto de civilización vigente después de que EEUU cancelara la carrera espacial.

Y es en el papel que España juega en Europa donde creo que estuvo el mayor acierto del Gobierno de Rajoy. Creo que se reconstruyó una posición que había quedado muy debilitada. Es verdad que desde el punto de vista formal no hemos vuelto al consejo del BCE ni ostentamos una vicepresidencia de calidad como la que tenía Almunia, pero creo que sería injusto pensar que ahora estamos perdiendo poder en Europa tal como lo cedíamos a finales de 2011. De hecho, el veto de Rajoy y Monti en la cumbre de junio de 2012 fue decisivo para que Mario Draghi se animara a pronunciar sus famosas palabras de julio de 2012 en Londres y a las que se les atribuye el comienzo del fin del tormento de la prima de riesgo. No soy sólo yo quien lo dice, sino el ex consejero del BCE, José Manuel González-Páramo, un hombre que conoce perfectamente ese organismo y que en una conferencia reciente se extrañaba de la poca importancia que se le ha dado a ese veto en el cambio de actitud del BCE.

Por último, quiero agradecer a mi editor, Ramón Perelló, y al gran trabajo que han hecho los profesionales de Planeta con el libro. Agradecer también a los que colaboraron con el libro, en especial al fallecido David Taguas, que me animó mucho cuando éste era otro proyecto. También expresar mi gratitud a mis compañeros del diario El Mundo y mi amor a mi familia y a su infinita paciencia para conmigo.

Muchas gracias.

INTERVENCIÓN DE MIGUEL SEBASTIÁN

Gracias por la oportunidad que se le brinda a un ex político de criticar el trabajo de un periodista, cuando suele ser al revés… Voy a dividir la presentación en dos partes: En una primera parte me voy a referir a lo que más me ha gustado del libro, y en una segunda parte, a lo que menos me ha gustado. Con respecto a la primera parte (un breve silencio). Y con respecto a la segunda… Esto obviamente es una broma, porque mi amigo John Müller me ha pedido que sea breve, y que si hace falta prescinda de los elogios y “deje la sangre”, que es lo que le gusta a la audiencia.

Fuera de bromas, creo que se trata de un libro trabajado, concienzudo, especialmente en la LEONES CONTRA DIOSES Müllerparte financiera, ambicioso, porque va mas allá de lo descriptivo e interesante, porque aporta información no conocida, o poco conocida. Además, al contrario que otros, el libro va de menos a más, mejora a medida que va avanzando, lo cual es siempre de agradecer, y ello hace que enganche su lectura. Tiene una herramienta excepcionalmente útil, que es la cronología de la crisis, día a día, desde finales de 2007 hasta finales de 2013. Y narra muy bien todo el proceso de construcción del entramado institucional de la Unión Europea y de la zona euro. Que se ha ido haciendo, no rectificando como dice Müller, pero sí improvisando, sobre la marcha, y que hará que en el futuro las crisis financieras, esperemos, no tengan el impacto que ha tenido ésta.

Sin embargo, y ya entrando en la segunda parte, creo que el libro presenta 4 sesgos claros, y que el lector debe tener en cuenta. Que hacen que no sea un libro “de historia”, sino un libro de opinión, ilustrada eso sí con hechos, aunque a veces recogidos de forma selectiva.

  1. El primer sesgo es de enfoque. Prácticamente todo el libro se centra en la parte financiera y su relación con la política, pero entra poco de lleno en la economía real. Su descripción de la evolución de los mercados, bolsa y deuda, de la situación del sistema financiero, su solvencia y el impacto de sus sucesivas reformas, es exhaustiva. También es completo desde la óptica de la política fiscal y el desarrollo de las instituciones europeas, como decía antes creadas sobre la marcha. Pero se echa de menos la mención a la evolución de la economía real: el PIB, el empleo, la inflación/deflación, la balanza por cuenta corriente, cuyo superávit ya se ha esfumado, o el I+D+i…. el I+D+i, que ha vuelto a los niveles absolutos de 2004…y nos parecía poco entonces! Y es que tanto las reformas estructurales como las medidas de política económica no se toman por el que dirán de los mercados. Se toman porque son buenas para la economía. Si hay que tomarlas cuando te obligan los mercados es posiblemente porque no se tomaron cuando se deberían haber tomado. Y, por tanto,  la evaluación de su resultado debe hacerse no sólo desde el punto de vista de los mercados (la “salida” de la prima de la familia, como dice Muller) sino también desde el punto de vista de la economía real. Por ejemplo, el gobierno de Rajoy aun no ha recuperado el PIB real (la renta real de los españoles) que heredó cuando llegó a la Moncloa. No me refiero al que había antes de la crisis, en 2008, sino al que había a principios de 2012. Y lo mismo con el empleo.
  2. El segundo sesgo es el ideológico, o, si se prefiere, de escuela de pensamiento. ¿Es que no vamos a reconocer que el enfoque Keynesiano, con todos sus matices, ha ganado la batalla ideológica en esta crisis? ¿No vamos a reconocer que ha fracasado la interpretación alemana de su visión del euro y de Europa? ¿Es que no han ganado la batalla los anglosajones? ¿No vamos a aceptar que las políticas contractivas de demanda (recortar gasto y subir impuestos) han sido un error que no han conseguido no ya estabilizar la economía sino ni siquiera estabilizar la deuda pública? ¿Es que la Ley Presupuestaria de Aznar de déficit cero periodo a período (Buchanan) era mejor que la estabilidad presupuestaria a lo largo del ciclo? ¿De verdad debemos renunciar a las políticas anticíclicas?
  3. El tercer sesgo es sobre la conclusión: quién ha ganado a quién y por qué. Leones contra dioses. Desde mi punto no vista, no han sido los políticos nacionales lo que han derrotado a la prima de riesgo. Los mercados han sido “derrotados” cuando la Unión monetaria ha hechos sus deberes, desde un punto de vista institucional y de política monetaria. En 2009 los países actuaron conjuntamente, Europa actuó conjuntamente y se neutralizó el primer impacto de la crisis sobre los mercados. Lo que vino después fue la ausencia de una política auténticamente europea, así como la ausencia de las instituciones europeas, como el LTRO, el FEEF, el MEDE, la Unión Bancaria, y ahora la QE. Si todo ha sido por culpa primero y gracias después a las políticas nacionales, ¿cómo se explica entonces la evolución de las primas de riesgo (que tanto le gusta seguir a Müller) desde que llegó Rajoy? España: -67%, Grecia:-74%, Italia:-75%, Portugal: -83% e Irlanda: -88%. ¿Somos los peores? ¿Somos los que hemos hecho menos reformas?
  4. El cuarto sesgo es de tipo político, no exento incluso de rasgos de tipo personal. Recoge la envolvente de todo lo malo que se ha dicho sobre Zapatero y su gobierno. Todos los clichés.  Y algunos, que nadie ha dicho, de cosecha propia.. Y, no se asusten, pero voy a hacer algo inédito en Madrid: ¡voy a defender a Zapatero! Voy a mencionar algunos comentarios, solo unos pocos, porque el libro esta lleno de ellos y necesitaría mucho tiempo
  • “había un equilibrio entre política y mercados durante generaciones, hasta que Zapatero rompió ese equilibrio con su experimento keynesiano de 2009” (Pág.12). ¿A que se refiere con ese “experimento keynesiano”? ¿A cumplir con el acuerdo de la Cumbre del G20 de 2008 en Washington para implementar paquetes de estímulo del 1% del PIB en todos los países? ¿Acaso no fue ese acuerdo bien acogido por el mercado, por su rapidez y su magnitud? ¿Se refiere al Plan E? ¿Al Plan E que salvó la industria del automóvil? ¿Al Plan E que supuso un 1 punto del PIB cuando la deuda ha aumentado en 65 puntos del PIB desde entonces? Sin ir mas lejos, para que no me respondáis con la deuda tarifaria y todo eso, en este ultimo año 2014 la deuda pública ha aumentado en 6 puntos del PIB: es decir, un plan E cada 2 meses. ¿Era ese el “experimento keynesiano” que “sembró la imagen de una economía desquiciada y poco fiable”?.
  • no ha habido en la España moderna un Gobierno menos respetuoso con los Presupuestos Generales del Estado que el de Zapatero” (Pág. 24). ¿Cómo casa esta afirmación con haber sido el único gobierno de la democracia que ha conseguido superávit en las cuentas públicas? ¿Y el que llevó al ratio de deuda pública a su mínimo de 36% del PIB en 2007?
  • “Zapatero se quejaba de una conspiración internacional para acabar con su credibilidad. La verdad es que la responsabilidad era toda suya…” (Pág. 26). ¿Toda suya? ¿Realmente no ha habido un problema de diseño de las instituciones de la zona euro? ¿Ni de actitud de Alemania en lo que se refiere a las políticas de austeridad? ¿Ni del BCE en su percepción de la política monetaria que necesitaba la zona euro? Un BCE que subió los tipos de interés en julio de 2008, incluso después de que Zapatero reconociera la crisis. Por lo visto, Zapatero no fue el ultimo en verla…. Ni el penúltimo.
  • “Ningún presidente español llegó al poder en la España democrática con menos formación en asuntos económicos que JLRZ”. La veracidad de esta frase es difícil de contrastar, aunque yo lo dudo, porque Zapatero celebró y ganó varios debates de Presupuestos a Cristóbal Montoro. Pero lo que no dudo es de la irrelevancia del tema. No tengo ni idea de la economía que saben Obama o Merkel. Pero sé que Gordon Brown es un magnífico economista y que el Reino Unido sufrió más caída del PIB y más déficit público que España. La gran diferencia es que los de su partido no quisieron desmarcarse de él, ni negarle tres veces, cuando dejó de ser primer ministro.

Y, frente a esta dureza con Zapatero, que benévolo es en  cambio este libro con otros:

  • Por ejemplo con Margallo, que aparece como el padre de la unión bancaria…. Siempre es bueno aprender cosas.
  • O con Rato, “aplicó la política reformista que llevó a la entrada de España en el euro. Su nombre quedó unido al establecimiento de un círculo virtuoso de la economía española “(Pág. 128) ¿desde cuando las burbujas son círculos virtuosos? También es benévolo el libro con la salida de Rato del FMI a mitad de su mandato.
  • O con el episodio de la pérdida que tuvo España del puesto de consejero del BCE cuando terminó el mandato de González-Páramo. ¿Hubo veto a algún español potencialmente aceptable para ese puesto? No aparece en el libro, pero muchos dicen que lo hubo. Y por eso es injusto que se achaque toda la pérdida de peso internacional de España a Zapatero, cuando, entre otras cosas, fue el que consiguió que España entrara en el G20 en 2008.

Para terminar, el libro menciona una idea que esta poco desarrollada. Y es la idea de la “oportunidad perdida”. Comparto en  buena parte esa idea. La economía española sale de esta crisis con una lista de retos estructurales que habrá que abordar, alguien tendrá que abordar, en la próxima bonanza, porque la dificultad de llevar a cabo reformas estructurales en períodos de recesión ha quedado de manifiesto en esta crisis. El riesgo es que nos olvidemos de las reformas, de nuevo, en la próxima bonanza.

Esta idea da para otro libro. Y yo te animo a escribirlo, aunque seguramente no querrás que sea yo el que te lo presente…

Muchas gracias.

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INTERVENCIÓN DE LUIS DE GUINDOS

(notas tomadas al oído)

Quiero recordar lo que ha pasado y quiero hacerlo con humildad. Lo divido en cuatro etapas:

A.- Origen de la crisis: crisis de endeudamiento y de déficit externo. Hay quienes creían que el déficit no importaba al estar en el euro. Esta es la primera crisis financiera de España en el euro y el euro nos elevó el umbral del dolor. La banca tenía 320.000 millones en activos dudosos. Desaparecen 6 o 7 puntos de ingresos estructurales.

B.- Planteamiento: Decir la verdad. El Gobierno siempre se ha quedado por debajo del consenso. Nunca hemos creado falsas expectativas.

C.- Estrategia del Gobierno: Evitar el rescate. Nadie daba un duro por nosotros en julio deLEONES CONTRA DIOSES Müller2011 cuando Zapatero convocó elecciones anticipadas. El BCE (Trichet) compró más de 40.000 millones de euros de deuda pública. Después vinieron los LTRO. Lo que nos mataba era el sistema financiero. Había que recapitalizar y pedimos recate. Entre enero y agosto de 2012 hubo otro indicador casi tan importante como la prima de riesgo y fue el Target 2. Salieron 250.000 millones de euros del país en 8 meses, el 25% del PIB.

No creo que lo de Draghi fuera lo fundamental. Draghi, a diferencia de Trichet, no ha comprado nunca un euro de deuda pública. La clave es el cambio de actitud de Alemania respecto de la integridad del euro. Se toma una decisión importante en septiembre de 2012 en París que no ha salido a la luz pública y que es la decisión de impulsar la Unión Bancaria.

La otra parte de la historia tiene que ver con las medidas que se adoptaron, con las reformas. Ahí está la reforma bancaria. “Quién te iba a decir que ibas a nacionalizar bancos”, me decían en el Gobierno. Se actuó con transparencia. Invertimos 220.000 millones en un año en saneamientos.

El déficit público se ordenó. Se tomaron medidas para acabar con el déficit de tarifa energético. Se hicieron reformas en el sector comercial, se actuó sobre las insolvencias, el gobierno corporativo. Si uno revisa, el de Rajoy ha sido el gobierno más reformista de la historia.

¿Qué hubiera supuesto el rescate?

Un ajuste más intenso. Una mayor caída del PIB. Una recuperación mucho más dura. Nuestros vecinos de Portugal aún no la tienen. Un recorte de la autoestima del país que quizá qué hubiera supuesto.

D.- Resultado: España, ahora, empieza a crecer. Estamos creando empleo gracias a la sociedad española. Estábamos en el límite y nos hemos alejado. Hemos corregido todos los desequilibrios macroeconómicos que nos encontramos. El futuro hoy es distinto al que teníamos hace tres años. España va a crecer más que la media europea y va a crear empleo. Lo más importante es que hemos puesto las bases para ello.

Gracias.

Dejo para el final la reflexión que lanzó Ignacio Gomá en Twitter.

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Negociar el desacuerdo

Se da la circunstancia de que las dos personas que me han enseñado Negociación han sido de origen catalán. Si se aplica el microscopio al acuerdo alcanzado en Cataluña por Artur Mas y Oriol Junqueras para convocar elecciones autonómicas el 27 de septiembre de 2015 hay varias lecciones que sacar. La primera es que, dada la situación de bloqueo alcanzada, las partes han recurrido a una técnica sencilla pero que no es obvia a primera vista: pactar sus desacuerdos. Mas quería una lista soberanista conjunta, la lista del president, y Junqueras se negaba. A cambio, ERC quería una convocatoria inmediata. Al final, ni para ti ni para mí.

Conscientes de que la falta de acuerdo debilitaba el campo soberanista -por lo que era perjudicial para ambos-, pactar los desacuerdos era lo más lógico. Para ello se identifican y se aíslan los puntos de fricción que hacen competitiva la negociación, neutralizándolos, y se sigue adelante con el proceso. Esto conduce a un nuevo escenario: la negociación creativa.

Aparentemente Mas ha conseguido más cosas (apoyo presupuestario y aplazamiento electoral) que Junqueras, pero éste se sentía más amenazado por la irrupción de Podemos en Cataluña que podría atraerse al progresismo catalanista (que antes coexistía con el catalanismo progresista en el PSC) que últimamente había depositado sus simpatías en Esquerra. Pero estas consideraciones exceden de la intención de este apunte que no quiere ser un análisis minucioso de la coyuntura catalana.

Una segunda lección es que la técnica negociadora empleada por CiU y ERC delata una de las características más llamativas de la política catalana, que es su propensión a considerar que todo es negociable. Éste es precisamente uno de los factores que ha propiciado el desacuerdo de Mas con Mariano Rajoy. Para el presidente del Gobierno no todo es negociable y la Constitución marca una línea roja.

No sólo se negocia directamente, hablando o intercambiando documentos, también se negocia con gestos y con omisiones. De hecho, hay formas invisibles y casi irracionales de negociar. Lo importante es que no se rompa el diálogo y una de las posiciones se encastille, porque entonces todos pierden: el que busca algo y el que lo tiene. Si el diálogo se rompe, la responsabilidad no es de una sola de las partes.

Charlie: intelectualización y barbarie

En una conversación en los pasillos de Esradio sobre el supuesto derecho a la blasfemia, el profesor José Raga decía que tras los crímenes de Charlie Hebdo la discusión se ha centrado en el derecho a la libertad de expresión cuando el primer derecho que se ha vulnerado es el derecho a la vida de 17 personas. Su apunte no deja de subrayar una paradoja: no es un gran consuelo para las víctimas que discutamos  hasta dónde se han vulnerado sus libertades políticas cuando el sustrato imprescindible para ejercerlos (su vida) ha sido aniquilado.charliehebdo

El punto atiende a una tendencia notable de la sociedad europea: la intelectualización de los hechos. Rápidamente integramos como fenómeno cultural (es decir, producto de la vida en sociedad) lo ocurrido y dejamos de lado cualquier otra consideración, incluso las más básicas. El debate no es sobre los motivos de la pulsión asesina, sino que se transforma en una discusión política, cultural y religiosa sobre el asunto. No es extraño que la Escuela de Fráncfort sea europea, ni que se defina a la Unión Europea como un espacio postmoderno.

Si iniciáramos el análisis por el derecho a la vida, los caminos que se pueden seguir son diversos y en algunos casos muy irritantes. ¿Es admisible que se pueda privar del derecho a la vida a alguien por razones religiosas? ¿Se puede tolerar una religión que consiente en el siglo XXI que se pueda torturar o asesinar a personas por vulnerar sus normas? ¿Cómo deben proceder y cómo debemos tratar con los seguidores de las religiones que presentan estas desviaciones violentas?

Durante siglos se torturó y se mató en nombre del cristianismo y especialmente del catolicismo. En algún momento, no soy capaz de precisarlo, la Iglesia Católica, por ejemplo, dejó de considerar que se podía matar en su nombre. Hay religiones, como el budismo, de la que no tenemos noticias de que se mate en su nombre. Pero no ocurre así con el Islam. El problema no es un conflicto de derechos entre las libertades políticas y las libertades religiosas, el problema es que hay religiones que aún creen que pueden disponer de las vidas de otros. Eso es simplemente barbarie y no subrayarlo lo suficiente es una forma de abrirle la puerta.

Apuntes sueltos sobre el mensaje del Rey

La primera reflexión que surge ante el mensaje navideño de Don Felipe es la de que su padre ha tardado mucho en abdicar. Quizá tenía que haberlo hecho dos o tres años antes.

Desde el punto de vista formal, su discurso ha sido de muy buena factura. Disimuló bien que estaba leyendo en el teleprompter, no cometió errores, la entonación fue buena y la gestualidad reforzó los conceptos clave, al menos en los minutos iniciales. Después, hubo momentos en que pareció que manoteaba demasiado e innecesariamente. Lo peor: el tiro de cámara que mostraba la fotografía donde aparecía con Don Juan Carlos y Doña Sofía el día de su proclamación junto con una bandera española y un Belén residual. Si se pretendía alejar a Don Felipe de todo eso, se consiguió con creces, dando un protagonismo excesivo a un sofá rojo que la imaginación popular se ha encargado de llenar con los Simpson o con el ex presidente de los empresarios madrileños, Arturo Fernández.

En cuanto al fondo del discurso, ya se ha dicho casi todo, pero me gustaría destacar un hecho poco valorado: el Rey no teme a las emociones ni a los sentimientos. Más aún, no tiene problema en hablar de ellos, en someterlos a análisis y hasta en considerarlas como razones válidas para actuar. Se trata de un rasgo extraño en los hombres públicos donde hasta hoy las emociones han estado para ser manipuladas (en el auditorio) o ser disimuladas (en lo más hondo del yo).

Además, me atrevo a distinguir tres momentos llamativos en su mensaje:

1.- Momento de la terapia de pareja:

“Los desencuentros no se resuelven con rupturas emocionales o sentimentales. Hagamos todos un esfuerzo leal y sincero, y reencontrémonos en lo que nunca deberíamos perder: los afectos mutuos y los sentimientos que compartimos. Respetemos la Constitución que es la garantía de una convivencia democrática, ordenada, en paz y libertad. Y sigamos construyendo todos juntos un proyecto que respete nuestra pluralidad y genere ilusión y confianza en el futuro”.

2.- Momento de la frase hecha:

“Y lo que hace de España una nación con una fuerza única, es la suma de nuestras diferencias que debemos comprender y respetar y que siempre nos deben acercar y nunca distanciar. Porque todo lo que hemos alcanzado juntos nace de la fuerza de la unión. Y la fuerza de esa unidad es la que nos permitirá llegar más lejos y mejor en un mundo que no acepta ni la debilidad ni la división de las sociedades, y que camina hacia una mayor integración”.

3.- Momento paternalista:

“Por eso, debemos proteger especialmente a las personas más desfavorecidas y vulnerables. Y para ello debemos seguir garantizando nuestro Estado de Bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social, junto a las familias y a las asociaciones y movimientos solidarios. Algo de lo que debemos realmente sentirnos orgullosos”.

“El periodismo sólo se sostiene en su falta de certidumbres”

(Hoy me invadió la melancolía de tantas batallas [muchas perdidas y alguna ganada] de 27 años ejerciendo el periodismo en España. Por pura causalidad encontré este discurso del periodista chileno Nibaldo Mosciatti cuando recibió el premio Embotelladora Andina de 2010. Con Nibaldo fuimos alumnos de la misma Escuela de Periodismo. Comparto su visión crítica de esa Escuela, pero tiendo a ser más compasivo en mi veredicto. Pero, sobre todo, comparto sus ideas sobre el Periodismo que se forjaron cuando la libertad no era más que un puro sueño. Las negritas son mías.)

Como el orden de los factores SÍ altera el producto, este discurso comienza así: ¡Familia!, Constanza y retoños, amigas y amigos, queridos auditores, añorados lectores, circunstanciales televidentes, jurado del premio, embotelladora del premio (siempre hay que ser bien educado), autoridades varias y vagas; autoridades en la vaguedad. O sea, en la distancia. Amablemente.

Este texto consta de tres partes. A saber: agradecimientos, reflexiones sobre el oficio y, finalmente, piloto para un espacio de radio de trasnoche. Vamos, pues…

1.- Agradecimientos:

Quiero agradecer a mis maestros. A los que, primero, me enseñaron. Quiero agradecer a mis padres. El rigor de la Loli y la fantasía de Pocho. La perseverancia y pasión de ambos. El aprendizaje de ver pasar el río, de plantar algunos árboles. El vivir la vida sin ambición por el dinero, ni ínfulas sociales.

En este oficio de periodista quisiera haber heredado una pizca del talento, la sensibilidad y la rebeldía de mi padre. Sin esas cualidades, el periodismo se convierte en otra cosa: en una simple reproducción de discursos, en un engranaje más de las máquinas de los poderes y los poderosos, en esa cosa amorfa, triste, gelatinosa, y, a veces, ruin y malvada, que son las relaciones públicas o todo tipo de comunicación que está al servicio de unos pocos en detrimento de la mayoría anónima.

Quiero agradecer, andando ya el camino, a algunos profesores. De mi colegio: Lamiral, Varela, Tolosa, Fierro, Boutigieg, Pilon, Biancard. La añoranza de ese espacio de libertad cuando la libertad escaseaba.

Y de la Universidad… allí, en verdad, gracias a pocos. Es más, si hablo largo terminaría a los garabatos y repudiando a muchos de esa Universidad Católica, la UC de aquella época, puta prístina de la dictadura, con sus sapos, sus silencios cómplices, sus injusticias mofletudamente bendecidas, bendecidas por sus monseñores y sus autoridades venenosas que no se arrugaban en tolerar, avalar y alentar la brutalidad para preservar el orden, que era un orden chiquitito, orden sólo de ellos.

Doble mérito entonces para mis profesores de la Universidad a los que agradezco: Juan Domingo Marinello, Cacho Ortiz, Gustavo Martínez y los Óscares: Saavedra y el RIP González, lo que no es maldad, porque todos nos vamos a morir. Así es que RIP nomás.

Y, en el oficio, más gracias. Gracias a algunos que me apuntalaron, mostrándome matices de dignidad: Salvador Schwartzmann, Jaime Moreno Laval, Mario Gómez López, Gabriela Tesmer.

Los otros, los amigos que me enseñaron y que, por sobre todo, quiero: Andrés Braithwaite, el mejor editor de prensa escrita que haya conocido nunca; Pancho Mouat; los laberintos del pensamiento de Ajens; Pablo Azócar y el filo de su pluma; Rafael Otano y su erudición que te obliga a ubicarte donde siempre debe ubicarse un periodista, que es en la ignorancia; y Patricio Bañados, que me ha mostrado el valor de las convicciones y la decencia que debería imperar en este medio. Pero ustedes lo saben: NO impera.

En cuanto al premio mismo, gracias al premio, que permite esta convocatoria. Así veo a gente que quiero. Premio gracioso y gaseoso. Tan gracioso que creí que era pitanza. Premio de fantasía y bebestible, para mí, que me ufano de haberme criado bebiendo agua de un pozo alimentado por una napa subterránea que desciende al río Bío Bío desde la cordillera de Nahuelbuta. Agua pura.

Gracias, entonces, al jurado que me eligió. Gracias sinceras porque, por lo demás, no he postulado a premio alguno, lo que me indica que mi nombre les salió del corazón. O de la razón, lo que no sé si es mejor o peor, todavía.

Y gracias a la empresa que da el premio. Premiar periodistas es labor samaritana. Mejor que el Hogar de Cristo o la Teletón, en la medida en que no se convoque, paradójicamente, a la prensa.

Sugiero a la embotelladora que también se incluya, en galardones paralelos, a zapateros remendones, desmontadores de neumáticos en vulcanizaciones, panaderos, imprenteros, empastadores de libros, ebanistas y expertos en injertos de árboles frutales, para que se consolide la idea de que lo que se premia es el ejercicio de un oficio, el día a día de las letras, y no la ruma de certificados, con sus timbres y estampillas, ni la galería de cargos, ni, menos todavía, la trenza de contactos, pitutos, militancias, genuflexiones (para no usar imágenes obscenas) favores y deudas. Así debiera ser.

En suma, muchas gracias. Gracias por mí, pero también gracias por La Radio. Este premio es, en gran parte, mayoritaria parte -seamos sinceros-, un premio a Radio Bío Bío. Un premio a un proyecto que nació en 1958, en Lota, con radio El Carbón. Un proyecto que mi padre no sólo ideó, parió, construyó, afianzó y encauzó, sino que es un proyecto que sigue siendo fiel –y esperamos no tropezar nunca en ello– a lo que mi padre quiso. Eso es lo que más se merece un premio: la idea de un medio de comunicación al servicio de la gente, sin cálculos, sin ideas de trampolín para lanzarse a otra piscina. Señoras y señoras, muchas gracias.

2.- Reflexiones sobre el oficio:

Lo primero es que trataré de evitar, probablemente, sin éxito, el peligro de todo discurso, que es terminar pontificando. Imagínense: yo de pontífice. Pondría mis condiciones eso sí: fin al celibato y, por supuesto, me negaría a usar esas polleras que usan los pontífices. Báculo sí usaría: más de alguno con que me cruzo merece un garrotazo, y los báculos papales y obispales, a veces pesados con tanto oro, deben ser buenísimos para tal efecto.

Bien, no nos desviemos, aunque el tema provoque curiosidad malsana.

Entonces: evitar pontificar. Porque el periodismo debiera estar lo más lejos posible de los pontífices: los de las religiones, la política, los negocios, la banca, el capital, la revolución, la involución, las dietas, las verdades reveladas, las ideologías, la numerología y tantos etcéteras. O sea, lejos de las certezas. El periodismo sólo se sostiene en su falta de certidumbres, en la duda permanente, en el escepticismo, en la incredulidad.

Vivir poniendo en duda todo puede, es cierto, generar angustia. Pero si no se busca el poder, la certeza mayor que te da el poder y, por consiguiente, la posibilidad del abuso –porque eso es el poder: la posibilidad de abusar–; si no se busca esa certeza, se puede vivir de lo más bien.

¿Cómo vivir en el ejercicio de la duda? Aventuro una respuesta: haciéndolo desde la sensibilidad. Sensibilidad para entender al otro. Hacer el ejercicio de despojarse de lo propio –las ideas, los odios, las fijaciones– para intentar reconocer, conocer, entender lo ajeno.

Hay, al menos, dos periodismos. Voy a dejar fuera a esa manga de serviles que, por opción (libero de culpa a los que no tuvieron alternativa), fueron útiles plumíferos de la dictadura. Siempre he sostenido que en dictadura, hacer periodismo es hacer oposición. Si yo pretendiera hacer periodismo en China, hoy, sería agente opositor (y qué bueno que el Premio Nobel de la Paz se haya otorgado a un disidente chino).

Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido –pero nunca gratis– que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.

Lo que entiendo por periodismo es lo primero: el periodismo es un ejercicio de antipoder. Repartir, difundir, democratizar la información que, si es tenida en reserva por unos pocos, constituye poder. ¿No les suena acaso la figura de “uso de información privilegiada”?

Mi convicción, entonces: lejos de los poderes, que el poder corrompe. Y a más poder o más dinero, más corrupción.

De lo mucho que le debo a mis lecturas –en rigor no he hecho más que repetir cosas que he considerado inteligentes y por otros dichas–, le debo a Albert Camus la mejor definición de patriotismo. Si la bandada de sujetos vociferantes que se dicen patriotas se aproximara a esa definición, algo de eso que se sueña como humanismo sería factible. Escribió Camus, a propósito de la resistencia francesa a la ocupación nazi:

“Fue asombroso que muchos hombres que entraron en la resistencia no fueran patriotas de profesión. Pero el patriotismo, en primer lugar, no es una profesión. Es una manera de amar a la patria que consiste en no quererla injusta y en decírselo”.

Uno podría cambiar el término patria por humanidad y patriotismo por humanismo. Y uno podría considerar que ese ejercicio de humanismo es el buen periodismo.

Para no subirse por el chorro, una advertencia: muchos periodistas estaban o están convencidos que el periodismo es la palanca o instrumento para generar un cambio social. Nica. O sea, no. Quienes piensan así exhiben, quizás sin darse cuenta, una arrogancia y un mesianismo temible. Allí no hay duda, ni cuestionamiento. Los cambios los hacen los pueblos, no el periodismo. Tratemos –termino igual como empecé–, tratemos de no pontificar.

3.- Piloto para un espacio radial en el trasnoche. ¡Invito a que me acompañe (en saxo) Nano González!

¿Por qué te premian? ¿Porque ya eres suficientemente viejo? ¿Por qué ya lo que dices son puras boludeces y tus dichos perdieron filo, agudeza, desparpajo, y te repites como un viejo gagá que no dice nada nuevo ni nada que escandalice? ¿Por eso te premian, porque la lengua te la comieron los ratones? O, mejor dicho, ¿porque tu lengua se pudrió, de desprendió, añeja, agria, inútil?

Sobrevuelas un pedazo de tierra, hermoso por lo demás (bueno, hermoso en lo que va quedando de hermoso, porque lo otro ya lo arrasaron) y te dicen: mira, esa es tu Patria. ¿Qué es eso? ¿Una Patria, La Patria, tu Patria? ¿Para despedazarla y repartirla? ¿Para prohibirla, censurarla, amordazarla? Será mejor, entonces, no tener Patria, y ahorrarnos uniformes, paradas militares, desfiles, aniversarios, profesionales ociosos de la guerra. No, no, no; mejor así: que los militares sigan siendo ociosos y que no ejerzan su trabajo. Digo: no a la guerra. Y agrego: mar para Bolivia, y con soberanía.

En cada uno de nosotros habita ese lobo que ve a los otros como ovejas, y quiere devorárselas. Pero no nos engañemos, los lobos son los lobos de siempre. Se les reconoce por el hedor que van dejando sus meados. No trates de domesticar al lobo. Sácale lustre, aliméntalo con carne cruda y no lo retengas cuando llegue la hora de las dentelladas. ¿Se acuerdan de ese coro, auténtico, maravilloso, porque ponía en duda el orden que es, como todo orden, en el fondo, una prisión? El coro decía: ¡va a quedar la cagada, va a quedar la cagada, va a quedar la cagada…!

Nosotros, asesinos. Esa cualidad última es la que se promueve. No veas al otro como un socio, olvídate del concepto de prójimo (salvo cuando vayas a ese teatro vacío que se llama iglesia). Gánate un espacio, desplazando a otro. Es una lógica asesina. Bienvenidos al carrusel de los depredadores. Nuestro futuro está escrito: feliz regreso al canibalismo.

¿Dónde están los que no están? Bueno, yo lo sé, porque así lo siento: en ningún lado, por algo no están. Chau, listo, se acabó… Pero están. En nuestros recuerdos, en la memoria. Me gustaría que estuviera aquí Galo Gómez. Galo Gómez hijo. Romántico y pendenciero, pero tan buen tipo que sus peleas eran pura bondad. Galito, ¿te mataste o te mataron? No, parece que fue la borrachera y el exceso de velocidad. Te mataste, entonces. Te echo de menos.

Luciérnagas en la noche. Bajo los boldos, vuelan encantadas las luciérnagas de mi niñez y juventud. No las vi por años, casi décadas, hasta que una noche reaparecieron. Allí, en la orilla del Bío Bío. ¡Luciérnagas en la noche de nuevo! Como un mensaje que dijera: no todo está perdido, no todo es derrumbe. La sobrevivencia de las luciérnagas como metáfora de la supervivencia de lo hermoso, de los sueños, de que sigan existiendo luciérnagas para los futuros niños.

Y sí… Quisiera volver a ser un niño. Vivir, aunque sin saber, que todas las posibilidades del mundo están abiertas y disponibles para mí. Eso es la niñez: la infinitud de rumbos, la ausencia, por el momento, de condicionamientos, directrices, guías. El primer día de colegio es el primer navajazo a esa infinitud. Quisiera volver a ser un niño, antes del colegio. Niño, niño. Puro horizonte, posibilidades infinitas. Quisiera ser niño. ¡Y sin premio!

Muchas gracias.

(Versión grabada de sus palabras en http://youtu.be/ZwhnyWtsE_Y )

El peso de la incertidumbre política en Latinoamérica

(Una versión editada se publicó en El Mercurio de Santiago de Chile el 09.11.2014)

La “era de la nueva mediocridad” no sólo trae consigo menos crecimiento, como vaticinó hace un mes la directora del FMI Christine Lagarde, sino una gran incertidumbre política que puede poner fin al ciclo de progreso que ha vivido Latinoamérica. En muchos centros de análisis y think tanks europeos se aprecia que la política vuelve a ser un factor de desasosiego que pesa en las expectativas económicas. En otras coyunturas recientes, como la crisis financiera de 2008, la de las firmas puntocom o la crisis asiática, no fue así.

Entre los posibles ganadores en la actual coyuntura figuran la Alianza del Pacífico y países como Panamá, Colombia y México. Entre los perdedores, el Mercosur y naciones como Argentina y Venezuela. Añaden incertidumbre a este escenario bloques como el Alba y estados que antes no ofrecían dudas como Chile y Brasil. El rumbo que tome el segundo gobierno de Dilma Rouseff será clave para definir el futuro de la región.

La Alianza del Pacífico integrada por Chile, Perú, Colombia y México es la “niña bonita” de la mayoría de los analistas. Elogian su pragmatismo y los objetivos concretos que se ha fijado. A muchos les recuerda los inicios del proceso de construcción europeo. Los miembros son países democráticos, con estabilidad institucional y que han apostado por economías abiertas y mercados liberalizados. Suman casi 200 millones de personas, comparten el mismo idioma –el castellano es la segunda lengua de la cuenca del pacífico tras el mandarín- y tienen relaciones comerciales fuertes con bloques principales como EEUU, Asia o la Unión Europea (UE). “Además, aunque se llame Alianza del Pacífico, sus cuatro miembros son buenos representantes de los valores atlánticos, los de la democracia liberal”, subraya Guillermo Hirschfeld, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos I.

“Aunque dista mucho de ser un mercado único, y quizás no lo sea nunca”, dice Jill Hedges, analista senior de Oxford Analytica, “las exportaciones de la Alianza ya son significativamente mayores que las del Mercosur (unos 574 mil millones de dólares frente a unos 438 mil millones en 2013), aunque el intercambio comercial dentro del bloque sigue siendo mucho más modesto: unos 13 mil millones de dólares en 2013 para la Alianza, en comparación con unos 56 mil millones para el Mercosur”.

“Sólo por la cantidad de países y organismos que han pedido ser observadores de la Alianza queda clara su superioridad sobre el Mercosur”, añade Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano de Madrid. Éste señala que en la Alianza hay dos países, México y Chile, que no sólo tienen muchos acuerdos de libre comercio, sino que disfrutan de tratados de asociación con la UE, “lo cual implica un diálogo político de mayor nivel”. También la Alianza es superior a Mercosur en cuanto a rendimiento económico. De los tres países cuyas previsiones de crecimiento redujo más el FMI, dos son del Mercosur -Argentina y Venezuela, que también es miembro del Alba- y sólo uno -Chile- de la Alianza.

Hedges también destaca este hecho: “A pesar del pronóstico reservado de crecimiento para toda la región este año, los países de la Alianza parecen más resistentes en general, sobre todo Colombia, que puede crecer cerca del 5% este año.  En parte su intercambio con EEUU es ya una ventaja, dada la recuperación de la economía estadounidense y la menor demanda de China”.

“México lo tiene todo para ganar en este bloque”, dice Hirschfeld. Es una nación bioceánica, con enormes potencialidades y si sus reformas cuajan será un actor privilegiado. Con la Alianza, México “se ha metido” en Sudamérica y eso supone un desafío a la cómoda hegemonía de Brasil. En su contra tiene la debilidad institucional en la lucha contra el narco y la violencia, que ha quedado en evidencia con la tardía reacción del presidente Peña Nieto en el caso de la masacre de Iguala.

Enfrente está el Mercosur, bloque que incluye a Brasil, una de las grandes incógnitas regionales. Carlos Malamud recuerda que frente a los múltiples tratados comerciales de la Alianza, el Mercosur apenas ha firmado tres: con Israel, con Egipto y con la Autoridad Nacional Palestina. El proceso de integración con la Unión Europea, además, se ha frenado. Y peor aún, las perspectivas económicas para Argentina, Brasil y Venezuela son malas.

“El carácter proteccionista del bloque, los frecuentes desacuerdos entre los miembros con respecto a sus intercambios (por ejemplo, el régimen automotor entre Argentina y Brasil) y las dificultades en terminar un acuerdo de asociación con la UE”, son sus mayores hándicaps, señala Hedges.

De los tres grandes países del Mercosur, dos están en crisis y un tercero en un punto de quiebre. La crisis de Venezuela es la peor ya que es un foco de inestabilidad para la región. La última vuelta de tuerca es que el gobierno de Nicolás Maduro tiene que importar petróleo en un país que tiene las mayores reservas mundiales de crudo pesado. Tampoco puede cubrir algunas necesidades básicas de la población. “¿Cuánto puede aguantar Venezuela sin un cambio?”, pregunta Malamud. “¿Qué ocurrirá cuando los militares comprueben que han sido desplazados del centro del poder? ¿Hasta dónde apoyarán los cubanos a Maduro?”.

“Venezuela es un régimen que parece democrático, pero no cuenta con legitimidad y no garantiza ciertas libertades, como la de prensa, ni la separación de poderes que permita la actuación de una Justicia independiente”, dice Hirschfeld. Sin embargo, la oposición a Maduro está desunida y ningún país o grupo de países ha ejercido la suficiente presión diplomática ante los abusos que el Gobierno está perpetrando contra los opositores.

“Las lecciones del peronismo son importantes en el desenlace que se produzca en Venezuela”, dice Malamud. “Si el chavismo se cuece en su propia salsa y colapsa, desaparecerá. Pero si es apartado o puede construir una coartada, seguirá como mito populista”.

Argentina, que siempre está coqueteando con una crisis fiscal, encara ya el fin de ciclo del kirchnerismo. No se sabe que ocurrirá primero. “En Argentina todo es posible”, dice Malamud, que nació en ese país. La región ha aprendido a vivir sin contar con ellos: Colombia acaba de desplazar a Argentina del tercer lugar en el ránking del PIB de las economías latinoamericanas.

En cambio la situación de Brasil es clave. El país basó su desarrollo en la demanda interna y la exportación de materias primas. La primera ha tocado techo y la segunda está amenazada por la desaceleración global. Han faltado reformas oportunas. Y la ajustada victoria de Dilma Rouseff es un indicador de que el equilibrio de poder ha basculado desde el PT de Dilma al PMDB del vicepresidente Michel Temer. Un indicio del tipo de cambios que se demandan es que la poderosa patronal paulista, históricamente adicta al proteccionismo, está pidiendo reformas liberalizadoras y apertura al exterior. Será clave en estas definiciones el nombre del futuro ministro de Economía y Hacienda. “Casi con toda seguridad va a tener que implementar algunas políticas de ajuste en el 2015 que también pesarán sobre el crecimiento”, afirma Hedges.

El último bloque importante en Latinoamérica es el Alba, creado por la voluntad de Hugo Chávez y regado con petróleo venezolano. En él se inscriben Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y otros países más pequeños. “Casi no hay imagen de ellos por puro desconocimiento”, precisa Malamud. Hedges recuerda: “Alba cumple 10 años en diciembre, pero en un contexto en que goza de cada vez menos relevancia.  Nació como respuesta de Venezuela y Cuba a la idea de una Área de Libre Comercio de las Américas y se proponía la promoción del desarrollo colaborativo en la región. Sin embargo, ha sido siempre dependiente de Caracas, y sobre todo de Hugo Chávez, y tras su muerte y la situación actual en Venezuela ha perdido relevancia”.

Sus intentos de desarrollo institucional han tenido desigual fortuna. El Banco Alba ha hecho muy poco, con la excepción de Petrocaribe que consiguió proteger a muchos países del Caribe de las subidas del crudo (cosa que ya no ocurre al colapsar la producción venezolana) y del sistema SUCRE de “divisa virtual” para cubrir los intercambios dentro del Alba.

¿Hay espacio para la convergencia entre la Alianza y el Mercosur?, como proponía el ministro Heraldo Muñoz hace pocos días. Sólo Hirschfeld cree que sí. A su juicio es cierto que hay asimetrías entre los dos bloques, pero el diseño abierto y pragmático de la Alianza le permitiría alcanzar acuerdos concretos con cualquier otro país que se adaptara a sus reglas del juego. Uruguay y Paraguay, que son los miembros más pequeños del Mercosur, ya se han apuntado como observadores en la Alianza.

En cambio Malamud cree que “es difícil ver la compatibilidad de la Alianza con el Mercosur. No sólo por el número de acuerdos, sino por el papel de los empresarios y del Estado en cada bloque. Imponerle el Mercosur a la Alianza es acabar con ésta”. Se trataría, entonces, de pura retórica de Muñoz y la presidenta Bachelet destinada a contentar a países como Brasil.

Jill Hedges ve improbable dicha convergencia. “Los dos bloques están proponiendo mayor integración, para llegar en teoría a una zona de libre comercio que abarque toda la región y facilite las exportaciones a Asia. Sin embargo esa convergencia parece difícil, dado que la Alianza ya avanzó bastante más que el Mercosur en eliminar tarifas dentro del bloque e integrar las bolsas de comercio”.

¿Y el riesgo político? En septiembre pasado, el Strategic Survey del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, IISS) centraba su análisis regional en el papel de las clases medias. “Las transiciones democráticas en América Latina hicieron avances impresionantes en los últimos 30 años, pero siguen siendo una tarea inconclusa…  Con el boom de la clase media -que se expandió dramáticamente durante la década anterior- se elevaron las expectativas sobre los líderes elegidos y los servicios públicos. Y con la propagación de los teléfonos inteligentes vino la capacidad de movilizar rápidamente a un gran número de personas. Estos fenómenos empequeñecieron los avances logrados en los gobiernos y las instituciones. El resultado fueron protestas generalizadas en los lugares en los que la clase media creció más: Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Las consecuencias fueron visibles no sólo en las calles, sino en las urnas: abstención y votos en blanco empañaron las elecciones presidenciales en Chile y Colombia”.

Hoy, las clases medias son la gran excusa para las reformas en Chile, en Perú, en México y lo serán muy pronto en Brasil. América Latina reúne ingentes recursos naturales, tiene enormes reservas de agua dulce y capacidad energética y materias primas de sobra. Actualmente, el 25% de los 600 millones de personas que la habitan son jóvenes, recuerda Hirschfeld. “Si en 1950 había 300.000 universitarios, hoy hay 15 millones. Dos tercios de los latinoamericanos matriculados hoy son la primera generación que va a la universidad. Esto cambia la morfología social de un continente”.

Pero sigue siendo una región donde no se protege el talento y que tiene un déficit de innovación. Corea del Sur produce 10 veces más patentes industriales con 10 veces menos población que América Latina.

“Hay un sector muy amplio de la población que ya no es prisionera de los partidos, de los líderes o de las ideologías. Por eso los sondeos se equivocan tanto”, dice Hirschfeld. Adivinar en qué clave deben interpretarse sus deseos –si más intervencionismo estatal o más libertad- y cuál alternativa será más eficaz es lo que añade incertidumbre a la situación.

Pongamos que hablo de David

Allá donde se cruzan los caminos de la economía, las matemáticas y la estadística estaba la patria intelectual de David Taguas. Conozco a muchos economistas españoles y ninguno es tan apasionado y vehemente como era Taguas, con ese vozarrón ronco y quebrado. Tenía además una cualidad extraordinaria: era tan cordial en el trato que te hacía sentir único. Cuando falleció yo me di cuenta de que decenas de otros periodistas bebían de las fuentes de su sabiduría, pero cuando hablábamos y discutíamos -normalmente a alta horas de la noche porque él era como el búho de Minerva que sale a volar al atardecer, según nos dijo Hegel-, me hacía sentir único.

La semblanza más completa de David la hizo su amigo César Molinas en el prólogo de su único libro en solitario –Cuatro bodas y un funeral– cuyo título hoy nos parece una jugarreta del destino. Decía Molinas que el nombre de David Taguas “es indisociable de la historia del uso de técnicas de economía cuantitativa para el análisis, diseño y evaluación de la política económica en España”. Si alguien podía tener un dato o realizar una simulación económica era él. Su amor por el empirismo era un factor extraño en un entorno donde es más habitual pastelear con argumentos políticos que con verdades económicas.

Quiero subrayar esto porque David, aficionado obsesivamente a medir y cuantificar, nunca cayó en ese cientificismo que criticó Hayek cuando recibió el Premio Nobel en 1974. David creía en el empirismo como base del conocimiento económico, pero nunca perdió de vista que la conducta humana es azarosa. Y lo quiero subrayar porque esa advertencia de Hayek ha dado lugar a líneas de pensamiento que desprecian auxiliarse con las matemáticas. El debate económico se libra así en un terreno donde pesan más la ética y la retórica. Estas son importantes, pero en ese campo se citan con gran eficacia los neopopulismos, que en los próximos meses insistirán en subvertir los principios de la economía al descubrir que éstos son el punto más débil de su estrategia política.

Qué gran contendiente hubiera sido David Taguas en estas batallas de la actualidad contingente. Cuánta falta nos hacen él y sus fascinantes modelos matemáticos. Taguas sabía que la consolidación fiscal en España no está asegurada. Que el proceso planteado por Cristóbal Montoro se ha quedado corto en cuanto al recorte del gasto y que se apoya demasiado en el aumento de ingresos. Creía que era indispensable que el Estado dejara de drenar recursos del sector privado para que éste pudiera afrontar con éxito su indispensable desendeudamiento que, por lo demás, es la clave de bóveda de esta crisis. Por eso, cuando le preguntaron en la presentación de su libro qué tres medidas tomaría para salir de la crisis, no dudó un segundo: un recorte del gasto de cinco puntos del PIB, una fuerte rebaja de impuestos y un contrato laboral único.

Como otros colegas cuando David murió perdí a una magnífica fuente, pero también a un maestro que me estaba enseñando a amar la economía. Pero más perdió España, porque David era sobre todo un patriota que rindió grandes servicios a nuestra economía de las maneras más variadas. Creo que la presencia hoy aquí del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y de la ex presidenta de Madrid Esperanza Aguirre demuestran que Taguas había vulnerado todas las líneas visibles e invisibles del sectarismo político. Esto ponía muy nerviosos a algunos ministros del presente y del pasado. Con los años experimentó una marcada deriva liberal. Pienso que era uno de los baluartes del pensamiento liberal progresista o progresista liberal, como le gusta decir a Zapatero. Su frescura a la hora de argumentar y su honestidad intelectual habían despertado una considerable atracción entre los jóvenes que habitan en las redes sociales.

Taguas tenía claro que esta larga crisis no tenía una, sino muchas caras. Su diagnóstico fue claro y potente: estamos ante una crisis mutante. Y desgraciadamente, nos hemos equivocado una y otra vez en las medicinas. Por eso creo que su primer y último libro es una obra muy maciza, que sobrevivirá al corto plazo, y su legado merece ser preservado con actos como éste que celebramos hoy.